Cultivo de las Rosas – Lo que hay que saber

Los principios básicos del cultivo de las rosas no presentan ninguna dificultad importante. «Son unos vegetales llenos de buena voluntad». Simplemente requiere un poco de buen sentido, paciencia, un mínimo de tiempo y atentos cuidados.

Principios básicos del cultivo de las rosas

Los rosales más rústicos, como los Rosales Alba y los Rosales Gálica, y también los Rosales Centifolia y los Rosales Damasco, al ser de origen mediterráneo, se desarrollan bien en las regiones cálidas. Soportan perfectamente la sequía y la aridez, pero también resisten muy bien el frío e incluso las heladas, debido a su capacidad de hivernación. Ni las subidas momentáneas de temperaturas ni los primeros rayos de sol harán subir su savia antes de que llegue su hora. Por otro lado, debemos tener en cuenta que, todos los rosales se desarrollan mejor al sol.

Entre los que soportan la sombra, los Rosales Alba y los Rosales Gálica (Que también se conforman con un suelo pobre), se sienten bien y florecen de forma maravillosa en un terreno bien enriquecido y regado, pero al menos calentado por un mínimo de sol. Los Rosales híbridos, más evolucionados, y los Rosales Floribundas, exigen un suelo rico y húmedo, con un aporte de potasio y magnesio más que de estiércol, que actúa también en el vigor del color, e incluso en la fuerza del perfume para las rosas que lo llevan. El abono (estiércol, compost, etc, …), sólo debe aportarse en el momento de la plantación. Para los rosales ya plantados, es bueno proporcionar, en Febrero, un abono orgánico descompuesto que se absorberá de forma progresiva (Del tipo polvo de huesos) que se distribuye en una dosis de dos puñados por metro cuadrado en los suelos pesados. También es conveniente agregar Sulfato de Potasio para los suelos ligeros.

Luego, justo antes de la entrada en vegetación, un abono completo especial para rosales en forma de gránulos. Es importante utilizar un abono equilibrado, pues los ejemplares bien nutridos son más resistentes a las enfermedades. Hay que saber que una buena preparación del suelo es una inversión a largo plazo, puesto que la duración de vida de un rosal supera bastante la década.

A continuación, vendrán La poda de los rosales y el mantenimiento corriente: la acolladura del punto de injerto, el acolchado del substrato, el riego de los rosales y la lucha contra las enfermedades y plagas de los rosales.

Todo esto, nada demasiado complicado, a cambio del placer y la satisfacción que proporcionan las rosas.