Enfermedades y plagas de las rosas

Los rosales no están particularmente expuestos a las enfermedades y plagas de las rosas, aunque si se ve atacado, suele resistir bien (A menudo en detrimento de la estética de la planta). Por desgracia, la sensibilidad a las enfermedades varía según las variedades de rosas y conviene pedirle al proveedor indicaciones a este respecto.

Es esencial comenzar el tratamiento con suficiente antelación

Véase el calendario de tratamientos

Las enfermedades de las rosas

La Marsonia

Provocada por el Diplocarpon rosaeManchas negras Sólo ataca a los rosales Durante la primavera se desarrollan en las hojas unas manchas redondeadas y negras que se bordean de amarillo y caen, poco a poco y de forma inexorable, hasta deshojar la planta entera, sin provocar su muerte. Recoja y queme las hojas caídas. Efectúe tratamientos periódicos a partir de la aparición de las primeras manchas, en primavera, con un fungicida sistémico. No moje las hojas durante los riegos. Un buen método de cultivo permite evitar esta enfermedad. Aporte abono evitando demasiado nitrógeno y acolchado adecuado. Un drenaje insuficiente y la sombra de los árboles favorecen esta enfermedad. Ataque de Marsonia (Enfermedad de los rosales).

El Oídio

Provocada por el Sphaerotheca pannosa Las hojas y los capullos se cubren de una pelusilla blanca. Las hojas adquieren un tono amarillo o púrpura, se marchitan y caen; puede ocurrir que los capullos no se abran. Trate a tiempo, como para la enfermedad de las manchas negras. También en este caso, acolchado, aporte de agua y abono permiten evitar el problema. Demasiado nitrógeno favorece la formación de brotes tiernos en los que se desarrolla el oídio. Los trepadores y sarmentosos son particularmente sensibles. Oídio en un rosal.

La Roya de los rosales

Provocada por el Phragmidium mucronatum. Durante la primavera se desarrollan en las hojas unas manchas redondeadas y negras que se bordean de amarillo y caen, poco a poco y de forma inexorable, hasta deshojar la planta entera, sin provocar su muerte. Recoja y queme las hojas caídas. Efectúe tratamientos periódicos a partir de la aparición de las primeras manchas, en primavera, con un fungicida sistémico. No moje las hojas durante los riegos. Un buen método de cultivo permite evitar esta enfermedad. Aporte abono evitando demasiado nitrógeno y acolchado adecuado. Un drenaje insuficiente y la sombra de los árboles favorecen esta enfermedad. La Roya de los rosales La Roya de los rosales En el tallo.

Las plagas de las rosas

Los pulgones

Macrosiphum rosae y otros. Se alimentan de los brotes jóvenes y exudan sobre las hojas una melaza que atrae a las hormigas. Sobre esta melaza se desarrolla un fino hongo formado por filamentos negros y llamado fumagina. Los pulgones son de todos los colores, del verde al negro pasando por el naranja o el rojizo. Aparecen en primavera y proliferan rápidamente si no se les detiene. A veces transmiten enfermedades víricas que provocan palidez en las hojas, síntoma que recuerda la clorosis (falta de oligoelementos). Se recomiendan algunas soluciones de lucha biológica para librarse de estas plagas de las rosas:

  • Las mariquitas ponen huevos, y sus larvas, depositadas en las hojas con el festín a su alcance, devoran miles de pulgones cada día
  • Los sírfidos son unas moscas muy voraces que devoran los pulgones y algunos parásitos más; son atraídos en particular por la «planta de los huevos escalfados» (Limnanthes douglasii), que conviene cultivar cerca de los rosales
  • Las plantaciones de lavanda alrededor de los rosales, así como de cebollino (finas hierbas), sirven de repelente
  • La aspersión de agua jabonosa, etc.

Sin embargo, sólo la pulverización de un producto químico, sin peligro (rotenona o piretro por ejemplo, que son insecticidas de origen vegetal y por lo tanto naturales) para los demás insectos útiles (abejas), resulta verdaderamente eficaz.

El tentredo cigarrero o enrollador

Larva de avispa, Argae rosae, Blennocarpa pusilla y otros

Las larvas de este insecto se enrollan en las hojas jóvenes del rosal. Estas plagas de las rosas prefiere las plantas instaladas a la sombra de los árboles. Cuando la detectemos, debemos retirar los nidos y los insectos de forma manual para quemarlos y esperar al mes de mayo del año siguiente para efectuar un tratamiento si es necesario (en caso de pululación). El tratamiento es preventivo. Existe también un tentredo minador de los tallos que excava galerías en el interior de estos; los tallos entonces dejan de desarrollarse. El tentredo decapador de las hojas ataca su cara inferior y deja zonas desnudas y transparentes.